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Opinión

El Síndrome del Impostor Invocado en Sanhattan

Comprendiendo y erradicando esa sombría voz patológica que nos asegura, pese a nuestros éxitos innegables, que todo es un gran fraude.

El Síndrome del Impostor Invocado en Sanhattan

Murales enteros de reconocimientos y maestrías parecen invisibilizarse cognitivamente cuando este destructivo síndrome ataca. En los entornos de alto rendimiento corporativo o el emprendimiento acelerado del país —casi siempre envueltos en expectativas inalcanzables—, subyace un sufrimiento epidémico transversal a ambos géneros: la paralizante convicción psíquica de que serás expuesto y "desenmascarado" irrevocablemente como un farsante intelectual en la próxima reunión.

"El problema con el mundo no es que las personas inteligentes duden de sí mismas, sino que las personas ignorantes están llenas de certezas aplastantes." — Charles Bukowski.

La Distorsión de la "Minimización Externa"

Quienes atraviesan la tormenta del Impostor padecen un sesgo cognitivo brutal (Filtro Mental Negativo); despojan sus méritos personales de toda agencia para transferírselos eternamente a factores abstractos foráneos. "Lo logré porque caíle en gracia al jefe", "solo fue suerte y estar en el momento idóneo". Se configura un escenario trágico donde se rechaza de cuajo metabolizar y poseer sus triunfos como producto orgánico y evidente de sus horas enclaustradas de estudio o destreza clínica/profesional legítima.

Restaurar y Atacar el Pensamiento Basado en Evidencias

La superación no se consigue con simples decretos motivacionales en el espejo. Dentro de los espacios terapéuticos forjamos "Registros de Valía". Exijo a mis pacientes objetivizar brutal y materialmente sus conquistas usando métricas. Al separar contablemente los "Sentimientos Abstractos" de los "Hechos Obvios y Fácticos", conseguimos que el cerebro ansioso choque irrevocablemente con el muro indestructible de una realidad positiva aplastante, aplacando la disonancia impostora.

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Escrito porPs. Gustavo Caro
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